Rechonchita por fuera y hueca por dentro poco futuro se veía, así que decidió que hierro comería y de oxido se empaparía hasta convertirse en el sumo guerrero de su tribu. Sería la primera bola de demolición de los suyos.
Cuando les contó su sueño a sus padres, estos no supieron qué chirriar... los
días pasaban y la pequeña esfera no cogía peso, difícil veían que lograra su meta...
Sin embargo su empeño era tal, que todos los días rodaba por la siderúrgica local en busca de aleaciones perdidas que añadir a su masa.
Mientras su peso apenas sí variaba, su sueño se mantenía intacto. "Querer es poder" había oído en multitud de ocasiones y en otras tantas había comprobado que no siempre era así... pero de todos modos, haría lo posible por lograrlo.
Fue entonces cuando de
cidió ponerse cachas mediante la sana práctica del ejercicio físico. Consiguió que entre todos le colocaran una cuerda de rama a rama bajo la cual balancearse e ir entrenando para su futura vida laboral, si perfeccionaba la técnica lo suficiente quizá acabaran aceptandola aunque fuera de menor tamaño que el resto...
Ahora no iba a desistir de su empeño, y fue por aquel entonces cuando me la encontré.
Ahí estaba, una esfera cuasi-perfecta, meciéndose al ritmo del viento y emitiendo un suave cascabeleo ... tanto recoger peso de aquí y de allá para dar la talla, ahora resultaba que se había convertido en un eficaz cascabel ...
No terminaría sus días como una feliz bola de demolición (salvo este pequeño homenaje) pero sería el azote de los cuervos en época de cerezas...
Ala, ya está. No hay moraleja, que cada cual interprete lo que le dé la gana, al fin y al cabo el texto ha surgido para cuadrar la fotos.
Y ya, ya sé... a veces se me va la pinza...¿y qué? ;D